¡Suerte!

20150715_182043-e1438133356845-630x840 ¡Suerte!
“Saluda a la vaca y así tendrás suerte en todo el recorrido. De lo contrario te podrías marear” – Antes de entrar a la Cabaña del Tio Chueco.

Hablemos de ella y cómo obtenerla.

 

“Comparte esta frase en tu muro y tendrás buena suerte”

A todos nos ha ocurrido.  A todos nos ha aparecido en nuestro feed, y en una u otra ocasión lo hemos considerado, a ver si nos sacamos aunque sea la lotería.

Por otro lado, tenemos a ese amigo intrépido, al que imaginas disfrutando de una limonada en un juego de quemados, bailando con los ojos cerrados, sin que ni una pelota le pegue.

Le haces la observación que tiene una suerte de los mil demonios,  y esta persona te responde con una pregunta ingenua, arrugando su nariz “¿tú crees?”. Obvio que sí.

Y justo con esa declaración, te sientes más salado que las galletas que sirven con el ceviche.

¿Cómo le hace la gente para tener tanta suerte? Tienes tus amuletos, recoges religiosamente monedas, te llenas las solapas con tréboles, y si no fuera porque las herraduras son muy pesadas, te pondrías una de collar, o de llavero, junto a la pata de conejo (uno que no tuvo tanta suerte). Aun así, la suerte,  parece tener preferencia por otra gente. Empiezas a dudar sobre si  el número 13 es realmente bueno o malo.

¿Qué me dirían si les digo que la suerte como tal, no existe?  Mucho está en la actitud. De verdad que sí.

¿No me creen?

Hace tiempo fui a un bingo (a mi abuela le fascina). Ahí pude observar los rituales de algunas personas para atraer la buena suerte y con ella el premio. Muchos y tan variados rituales, incluían desde acomodar todo de cierta forma, usar un plumón propio, sobar el cartoncito con la bolsita con piedras varias, hasta el de pedir una botellita de agua que únicamente se usará para bautizar y limpiar  la mesa después de cada jugada. Algunos te daban sus consejos, otros se los reservaban para sí.

La invocaban como a una musa o espíritu.  Unos ganaban otros perdían pero la gran mayoría no perdía la fe. “Está cerca, está cerca. No la espanten”.

Una señora, molesta porque cuando nos sentamos “la suerte se pasó por ahí y la espantamos”, se cambió de asiento. Entonces un señor se comenzó a reír.

A diferencia de ella, yo soy más suertudo. Puedo ser su amuleto si quieren- dijo con sonrisa sincera- Yo tengo la suerte de tener un trabajo y dinero para gastar y para poder venir aquí. Conozco gente, me la paso bien, los tragos son baratos, la comida buena y también barata, puedo fumar- la última vez que fui se podía, no sé si aún a la fecha se pueda-  Ganar en el juego es solo circunstancial. El chiste es divertirse.

En eso el señor gano una ronda, no mucho dinero, y con eso invito bebidas para toda la mesa. Del dinero que ganó el señor, no quedó nada. Siguió jugando, ganó de nuevo y le sirvió para gastarlo a largo de la noche. Nosotros invitamos una ronda al final y el señor era de lo más agradable. Probablemente salió “tablas” sin, ganancia, pero tampoco con pérdidas. La noche le salió gratis  ¡Qué suerte!

Pero, si acabamos de decir que la suerte no existe, entonces  ¿qué fue lo que hizo bien el señor?

Si le pudieras preguntar ¿cómo le fue? Él te contaría divertido,  lo afortunado que fue de ganar dos veces y pasársela bien,  y no te diría, cabizbajo y con actitud triste, que salió de ahí sin nada o que no se ganó el premio mayor.

Exactamente. Fue su actitud. El señor ya era, y se sabía una persona con suerte. No importa lo que ocurriera, él ya la traía de su lado.

Sin embargo también hay otras formas de atraer la buena fortuna.

Reglas para atraer la buena suerte.

Uno ¡Arriésgate!

Los que sobre-piensan las cosas y evalúan las situaciones desde todos sus ángulos, solo terminan desestimándolas, reduciendo entonces su porcentaje de participación. Si te avientas y haces “eso”, hay más posibilidades de  que salgas airoso, que si no lo intentas.

De 3 veces que lo intentes,  las tres puede salir algo mal, pero si lo haces 10, 15 veces, hay más chances de que salga algo bien.  Abre tu rango de oportunidades.

 

Dos. Si realmente deseas algo, ve por él.

Muchas veces por miedo, por flojera, o por esperar el tiempo oportuno, dejamos pasar muchas oportunidades.

¿Realmente lo quieres? Por ejemplo ganar un concurso de escritura, fotografía o pintura (o de lo que sea), un aumento, que tu negocio salga bien, encontrar el “amor de tu vida”, etcétera… ¡Actúa ahora!

Muchas de las veces la suerte es realmente  insistencia. Si algo tienen en común los suertudos es que son tozudos.

 

Tres. Se  optimista.

No es que todo el día seas como cachorro con pelota nueva, pero la actitud positiva dirige tu mente a concentrarse en lo bueno que te ocurre, y te sabrás más suertudo.

En caso de que ocurran días malos, es válido sentirse decaído, pero tu mente estará ya entrenada y buscará soluciones (o “el error en el cálculo”), y estará lista y emocionada por volverlo a intentar. (véase: Dos)

 

Cuatro. Hazle caso a tus corazonadas.

Puede sonar como consejo mágico, pero por fortuna (o desgracia) las corazonadas (intuición u olfato),  no son un asunto sobrenatural.  Es el cerebro captando y descifrando a velocidad luz, todas esas pistas que están en el ambiente, y entonces te manda el resumen, en forma de telegrama urgente. “Algo no está bien, punto”.  O su contra parte “Esta es una excelente idea, adelante”

¿No te sientes bien con ese nuevo negocio? Puede que tu cerebro ya haya registrado a esa persona sudando excesivamente, o haya notado una sonrisa falsa.

¿Te sientes afortunado? Puede que la combinación de factores sean los propicios y leyó ese guiño que pasaste por alto.

 

Finalmente, cinco. Créete desde ya un suertudo.

Se agradecido con lo que tienes y has logrado. Con eso ya tienes un pie del otro lado y así “atraerás más” suerte.  Al reconocer tus aciertos, evalúas, y es una forma para darte cuenta qué es lo que estás haciendo bien (o qué estás haciendo mal), y encaminarte.

Y en el dado caso en que realmente sea una musa muy escurridiza y espantadiza (o una señorita muy digna), tengan en cuenta, que este es el tipo de gente que le gusta frecuentar.

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