Germán Esquer ~ Born with music

I had heard of Germán Esquer during one of my conversations with Nina Mier (of the Primera Toma Film Club), and I became curious about meeting him. He had been described to me as one of the most talented young men in Puerto Peñasco; a musician with a degree in Gregorian chants – tell me that does not raise one’s curiosity level!

Time went by and I kept hearing about Germán through others. His name was written on a post-it on our office “idea wall”, amongst various ideas we’ve had and names of people we’d like to interview.

It was not until a weekend in August, during the filming of Alan Munro’s music video, when I could finally put a face with the name. While I was taking pictures, I was drawn to the only man donning a tuxedo. He had been speaking with Frida, the cellist in the video, and giving her instructions and/or advice. With eyes closed, he would listen to her play all the while touting a glass of wine from which he never drank…”props” as commonly called within video-speak.

During one of the angle changes, Nina appeared and introduced me to the man in the tux: Germán Esquer. Now with his name, I needed no more information. I was excited and on the spot made an appointment to get together. We exchanged numbers in order to set up a time to meet when we could – the sooner the better.

The interview took place at his home, so he would be comfortable. He and his mother received us graciously, and we made our way to a small living room. I was intrigued to see the spot he chose for himself was the piano bench. The piano, it is worth noting, is one of the newest and of the best quality in all of Peñasco, weighing nearly 200 kilos. The piano caused Germán some anguish because when he bought it, it had to be brought in the back of a pick-up. A true musician at heart.

He began to play piano with his grandmother when he was nine; she was a teacher and piano instructor. Proudly, he states learning with this method helped him have a small advantage during his studies, in addition to having the memory of his grandmother very present.

Some time later, a pianist came to Puerto Peñasco with his wife, Rocio (a soprano) and sister of Julieta Olalde, a local painter. Esquer took classes with him while still in high-school and then went on to Guadalajara to the Superior Diosesana School of Sacred Music where he obtained a degree in Gregorian chants, and piano. There, he comments, his student life was really quite calm, without many worries, though full of tremendous concentration.

Upon his return from Guadalajara, the Priest at the Guadalupana Parish in the center of town hardly let him settle in before “pulling him away” to work with him. To this day he leads a children’s choir at the church, who sing in Latin. He has been with them for two years.

The Priest was with whom he first began working upon arrival back in the city. Esquer then furthered his musical career in Peñasco by playing at Mayan Palace, and also started presenting piano recitals in Caborca, Mexicali, Hermosillo, as well as in the southern part of the country in Zacatecas, Morelia, and Guadalajara.

With respect to Gregorian chant, he does this only at churches. “Since I also play at weddings and events, many times they will ask me to sing during the religious wedding ceremonies,” he explains.

At that moment, from between the living room curtains, his mother appeared with pamphlets and posters from places where Germán has performed, along with his University degree.

“Certainly people change a lot,” she said while she looked at her son’s photo pasted on his degree, “yet he continues to be the same, though older and with more experience. He plays better each time.” She was enchanted to see that one of her children had followed the musical vein, as her other children followed their father’s footsteps and are dentists.

“It is difficult to later open a path in these disciplines, but when one has talent, truthfully the obstacles are small,” she expressed with tremendous pride.

Currently, Germán is a music teacher at the ETI; he has his orchestra in the Municipal School of Music, along with piano students who come to his home. He is also beginning a new musical project that he will present during the upcoming Jazz Festival (Oct. 5th – 7th), which has been going on in Puerto Peñasco for a number of years.

Yes, Germán will play jazz with a group that just came together in February of this year! Recently, he went to pick up his friend from Mexico City to ensure they are in form for the festival, and to surprise us all with a CD.

In addition, in October Germán will be holding a recital in which he will play, in addition to presenting two of his students that have been studying with him for a year and a half.

We took some pictures and said good-bye. At the end, I could see in much more detail the piano that was his grandmother’s, restored by his mom, which now sits in the home’s entrance.

Se nace con música

Había escuchado de Germán Esquer en una de las conversaciones con Nina y sentía mucha curiosidad por conocerlo. Me lo describieron como uno de los hombres más talentosos de Peñasco, músico y con licenciatura en Canto Gregoriano. Díganme que eso no les hace sonreír con curiosidad.

El tiempo pasó y a Germán seguía conociéndolo de oídas. En el pizarrón de la oficina estaba su nombre escrito en un “post it” y pegado en el área de las ideas y gente por entrevistar.

No fue hasta el fin de semana en que se grababa el video de Alan Munró cuando por fin pude ponerle cara al nombre. Mientras estaba tomando fotos, me llamó la atención el único hombre que traía smoking. También era el mismo que estaba hablando con Frida, la chelista del video, como dándole instrucciones y/o consejos. Escuchaba con los ojos cerrados lo que ella tocaba mientras en la mano traía una copa de vino a la que nunca le tomó… Utilería o “props” como normalmente se le llama en el argot del video.

En uno de esos cambios de ángulo Nina apareció y me presentó al hombre del smoking: Germán Esquer. Ya con el nombre no necesitaba ninguna información más. Me emocioné y en ese momento  hice cita con él. Intercambiamos teléfonos para ponernos de acuerdo y vernos en cuanto se pudiera. Pronto era mejor.

La entrevista fue en su casa, para que él se sintiera cómodo. Nos recibieron muy amablemente él y su mamá y pasamos a una salita, donde me llamó la atención que el lugar que eligió inmediatamente para sentarse fue el banquillo del piano. Un piano que cabe señalar es uno de los más nuevos y de excelente calidad en todo Peñasco, que pesa alrededor de doscientos kilos y que le costó varios sustos por que, cuando lo compró, se lo tuvo que traer en la caja de una camioneta. Un músico de corazón.

Él comenzó a tocar este instrumento a los nueve años con su abuela, que era maestra y pianista pedagoga. Dice con orgullo que lo aprendido con ese método le ayudó mucho a tener una pequeña ventaja durante la carrera, aparte de que el recuerdo de su abuela estaba muy presente.

Tiempo después vino un pianista con su esposa Rocío (soprano), hermana de Julieta Olalde la pintora. Tomó clases con él mientras estudiaba la preparatoria y después se fue a Guadalajara a la Escuela Superior Diosesana de Música Sagrada donde se licenció en Canto Gregoriano y piano, donde, comenta que, su vida de estudiante en realidad fue muy tranquila, sin muchos sobresaltos y de gran concentración

Desde que regresó de Guadalajara en la Parroquia Guadalupana del centro, el párroco no dejó ni que se asentara bien y lo “jaló” para que trabajara con él y hasta hoy tiene un coro infantil en la iglesia donde cantan en latín. Ya tiene dos años con él.

El párroco que fue quién lo recomendó y con quién primero trabajó llegando a este puerto. Después empezó su carrera musical en Peñasco tocando en el Mayan Palace y por otro lado también dando recitales de piano en Caborca, Mexicali, Hermosillo, y en el sur : Zacatecas, Morelia y Guadalajara.

Con respecto al canto gregoriano lo realiza más que nada en las Iglesias. “Como también toco en bodas y eventos, muchas veces me piden que cante en las bodas en la ceremonia religiosa”

En eso, entre las cortinas de la sala aparece su mamá con algunos dípticos y posters de los lugares donde se ha presentado , incluido también estaba el título de la universidad. “Ciertamente la gente cambia mucho” dijo ella mientras veía la foto pegada en el papel universitario de Germán “Aunque sigue siendo el mismo, pero más grande y con más experiencia. Cada vez toca mejor” Estaba encantada que uno de sus hijos siguiera la ven.a musical, pues sus otros hijos siguieron la línea del papá y son dentistas. “Es difícil luego abrirse camino en estas disciplinas, pero cuando se tiene talento, la verdad es que las trabas se ven pequeñas” Expresó la mamá de Germán con mucho orgullo

Actualmente es maestro de música para niños en la Eti, tiene en la Escuela Municipal de Música su orquesta, aparte de los alumnos de piano en su casa. También está empezando un nuevo proyecto musical y va a presentarlo durante el Festival de Jazz que se ha hecho en Puerto Peñasco desde hace ya algunos años.

Sí, Germán tocará jazz con un grupo que apenas formó en febrero de este año. Hace algunos días fue por su amigo que vino de la Ciudad de México para estar en forma para el festival y para sorprendernos un disco.

También en octubre va a hacer un recital donde él tocará y presentará a dos alumnas que ya tienen año y medio estudiando con él.

Tomamos algunas fotos y nos despedimos. Al final, pude observar con más detalle el piano de su abuela que fue restaurado por su mamá y que está a la entrada de su casa .

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