At the International Book Fair in Guadalajara – Many books, much more camaraderie

As writers and readers prepare for Puerto Peñasco’s very own Feria del Libro (Book Fair) this coming weekend [Dec. 7th – 9th], Hermosillo author Carlos Sánchez shares reflections from his recent visit to the famed International Book Fair in Guadalajara.

Excerpts from Carlos Sanchez

Statistics lie. Erudite politicians and officials from the Secretary of Public Education lie. Those that indicate Mexico is a country without readers lie.

I sink into the passages of the International Book Fair of Guadalajara (FIL), and my lungs fill with words, they inflame, the ensuing marasmus, and unstoppable vertigo. I fumble through the stands and find nothing less than magic, meaning imagination printed on paper. Little by little, dousing myself in titles, editor stamps, I acclimate myself and my footsteps regain their strength.

I come across a boy with a lopsided smile, in his hands he carries two book samples; his parents guide him to the encounter with other lives, these stories, lessons from which to laugh and learn. ***   Two…three days and my eyes stay on the magical objects that are books. Here, the shelves are replete with copies, voices that call one in because soon a book presentation will begin and the author is there to sign samples at the end of the speech. Four…five hours…and the passageways are packed. Lunch, a drink in the rest area, restaurants, dives, cafés, an ample space for lunch accompanying the reading of that new book that can only be found at the Feria, which is why this is the most important gathering of works in Latin America.

The press: El país, El Financiero, Milenio, the Filias supplement; publications about Chile and their authors, the invited country, a bonus for the information that gestates around the semblance of a mountain of ideas that is the FIL.

Un Stand en la Feria Internacional Del Libro de Guadalajara 02 de Diciembre 2012 © Cortesía FIL Guadalajara/Pedro Andres

One walks along the passageways and newspapers of yore are within one’s reach, for free, so then coffee and to a table to read about what happened yesterday, and what will occur today and tomorrow. At nearby tables all the conversations come back to books. The emotion is multiplied and it is the aura that permeates throughout the facilities of Expo plaza, host of this reading joy. *** If I had to ponder the wealth from my steps through the feria, I would say that my chest bursts with all the camaraderie. ***

At the International Book Fair in Guadalajara the opportunity to once again encounter those who analyze and write stories; the magnificence of readers who in the end are they themselves, and there are many, those who build the possibility of writing as a career, as a profession.

En la FIL Guadalajara, muchos libros, más fraternidad

Por Carlos Sánchez

Mienten las estadísticas. Mienten los eruditos de la política, los funcionarios de la Secretaría de Educación Pública. Mienten los que señalan a México como un país sin lectores.

Me hundo en los pasillos de la Feria Internacional del Libro, de Guadalajara, y los pulmones se me yerguen de letras, se inflaman, viene el marasmo, un vértigo irrefrenable. Hurgo en el los estantes y no hallo más que magia que significa imaginación impresa en papel. De a poco, al empaparme de títulos, de sellos editoriales, me aclimato y los pasos recobran su firmeza.

Encuentro un niño con su sonrisa desmesurada, trae en sus manos dos ejemplares, con sus padres quienes lo guían hacia el encuentro con otras vidas, esas historias, las lecciones para reír y aprender.

***

Dos tres días y la mirada permanece sobre los objetos mágicos que son los libros. Aquí los anaqueles repletos de ejemplares, las voces que llaman a pasar porque dentro de unos minutos dará inicio la presentación de un libro y el autor para firmarlos al final de la oratoria. Cuatro cinco horas y los pasillos abarrotados. Aquí el lonche y el refresco, en el área de descanso, los restaurantes, las fondas, los cafés, un espacio generoso para el almuerzo acompañado de la lectura de ese nuevo libro que sólo se pudo encontrar en la Feria, que para eso es este encuentro de obras y el más importante de Latinoamérica.

Los diarios: El país, El Financiero, Milenio, el suplemento Filias, la publicación sobre Chile y sus autores, éste país invitado, un plus para la información de lo que se gesta entorno a la similitud de una montaña de ideas que es la FIL.

Uno recorre los pasillos y los periódicos de marras están al alcance, de manera gratuita, entonces un café y a la mesa para saber qué ocurrió ayer, qué acontecerá hoy y mañana. En las mesas contiguas todas las conversaciones llevan a los libros. La emoción se multiplica y es el aura que permea en las instalaciones de Expo plaza, lugar cede de la alegría lectora.

***

Si habría de ponderar los saldos que me dejan mis pasos en la feria, diría que se me abotaga el pecho de tanta fraternidad. Acudo a la presentación de los libros Morir en México, de John Gibler, y La fábrica del crimen, de Sandra Rodríguez Nieto, ambos periodistas, él nacido en Estados Unidos, ella nacida y radicada en Ciudad Juárez, ambos comprometidos con el oficio de investigar para decir lo que acontece en este país.

Javier Valdez es periodista sinaloense, autor de Los morros del narco, entre otros libros, y corresponsal de La jornada. Javier presenta a ambos escritores, y es en marco del VIII Encuentro Internacional de Periodismo, en una conversación más que exposición, se van construyendo los motivos de la escritura, los contenidos de ambos ejemplares, la similitud de entereza en ambos autores.

John Gibler comprometido con su oficio y explorador de temas que desgarran a nuestra sociedad. Sandra Rodríguez, ausculta el expediente, los sucesos de un adolescente que asesina a sus padres y a su hermana. Es la fábrica del crimen un reflejo de lo que se vive no sólo en Ciudad Juárez, sino en todo el país, reflejo directo de la impunidad, y en este caso, un argumento para el crimen.

***

Al final de esta presentación, la conclusión que me arropa es la existencia de la fraternidad. Y aplaudo. Los periodistas para exponer la solidaridad entre ellos, la apertura de puertas hacia los temas, la conducción de uno para con otro y echarse la mano al momento de investigar. Eso se da en esta profesión, donde las mezquindades parecerían ser pan de todos los días, eso se da en este ejercicio, la ruptura de todas las reglas, y el abrazo como defensa contra los que escuchan la palabra periodismo y se llevan la mano a la cintura intentando sacar un arma.

En la Feria Internacional del Libro la oportunidad para el reencuentro con los que analizan y escriben la historia, la magnificencia de los lectores que a final de cuentas son ellos, y son muchos, quienes construyen la posibilidad de la escritura como un oficio, una profesión.

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